Eran las 3 de la mañana aio, aio

Gran Hermano Vip hace tiempo que dejó ser un curro para mí. Esa casa y todo lo que ocurre en ella forma ya parte de mi vida en el mismo grado que lo hace mi familia o mis amigos, y no concibo un día ni una noche sin espiar a mis nuevos coleguitas. Anoche de madrugada, justo después del debate y ya con el iPad conectado bajo mis sábanas, asistí perpleja a una escena de llanto y desesperación que me dejó tocada. Aguasantas lloraba a moco tendido porque Víctor le había dicho que Raquel Bollo tenía razón con ella. “No puedo más, ¿pero esto qué es? Esto no es Gran Hermano, es una guerra. Que se queden con la casa” Ares se erigió en consoladora mayor mientras otros como Coman o Angela iban y venían. No así la pareja de postureo carpetero máximo que imagino estarían ya descansando después de otra intensa jornada fingiendo ser una pareja que se desea. Y mientras el prota del llanto de la dolorosa, Víctor, que en los últimos tiempos ha pasado de Cantinflas a Terminator, se resistía a reconocer que se había pasado. Pero cuando vio que ni Belén ni Israel secundaban la moción y que le dejaban sólo en la cama dándole vueltas a la cabeza a lo niña del exorcista, salió al salón a pedir perdón. Entonces yo respiré aliviada. Que bien, Víctor es humano y no soporta el llanto ajeno. Y con este bonito pensamiento cerré mi ipad para soñar con los angelitos. Un poquito de amor es lo que necesitaba la casa después de una jornada de insultos bajunos, como que a Ares le huele mal la caca ( algo raro, raro). Esta mañana nada más abrir el ojo he cogido mi móvil, y tachán!!!, ahí estaban cientos de mensajes en mi twiter advirtiéndome que no fuera tan ilusa, que lo que pareció un perdón sincero se convirtió enseguida en un “lo hice por vosotros” que nuestro amigo Víctor les soltó por lo bajini a Belén e Israel. ¿Por qué nos haces esto Víctor??? Con lo bien que habías quedado. ¿Por qué te empeñas en comportarte como si vivieras subido a un auto de choque. Palante patrás, palante patrás… Nos estás volviendo majarás!!! Me encantaría poder conectar con la casa 5 m para decirle que no la cague más, que si abandona el papel de exterminador y vuelve a hacernos reír podría llevarse el maletín. Y es que si lo hiciera España le perdonaría, estoy convencida. Al fin y al cabo “eran las 3 de la mañana aio, aio, y se cruzaron nuestras miradas aio, aio…” Yo por mi parte voy a vivir esta semana con la esperanza de que San Valentín obre el milagro de devolvernos su mejor versión.

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