La puta ama

Quedan tan sólo 2 días para que el pueblo decida democráticamente si quiere que Belén Esteban siga siendo su princesa. Nadie sabe qué pasará el jueves en la gala, pero de momento los que más ruido hacen son los que piden su cabeza. Y yo me pregunto, ¿Por qué le tienen tantas ganas?, ¿porque no tiene estudios? ¿porque habla con los ojos cerrados y come con la boca abierta? ¿porque se caga en algo y al minuto siguiente le declara su amor? ¿porque superó en fama a Jesulín sin necesidad de jugarse la vida? ¿porque gana más pasta que todos nosotros? ¿porque hace que sintamos que nunca querremos tanto a nuestros hijos como ella a su Andrea, ó porque al lado de su entregado Migue nuestras parejas son unos aficionados? Y no, no creo que ninguna de estas minucias sea capaz de generar tanta animadversión. Para mí que lo que realmente fastidia a sus detractores es lo mismo que fascina a sus defensores, que Belén es la puta ama. Su manera de hablar, de moverse, de reír, de llorar, de despotricar o de amar, son tan diferentes a todo lo que vemos a diario en nuestras vidas, que cada vez que la vemos en la tele no podemos dejar de flipar. Ultimamente son muchos los que me paran en la calle para decirme que no pueden más con ella y que a ver si se va de Tele 5 de una vez por todas. Y yo les contesto (sólo cuando tengo el día valiente claro) que me parece muy bien que se mientan a ellos mismos pero que a mí no me la dan.
- Caballero ¿usted maneja el mando de su casa voluntariamente?
- Sí claro.
- Entonces, ¿qué pasa, que cuando sale la Esteban su voluntad queda anulada?
Fin de la conversación.
Yo entiendo que pueda caer desde muy bien a rematadamente mal, pero a quien me niegue que es tele en estado puro y que nos entretiene más de lo que nunca lo hicieron los payasos de la tele, le seguiré diciendo que miente. En cuanto a la expulsión de este jueves, en la que se supone que premiamos a castigamos su actuación dentro de la casa, creo que es lícito que la gente pueda echarla,o no. Supongo que los que la quieren fuera tendrán mil y una razones para votarla, pero yo tengo claro cuales son las mías para desear que no se vaya. Este reality no habría sido lo mismo sin ella, sin su pijama de leopardo lila y sus lágrimas al ver a Andrea, sin sus doscientos mil ¿me entiendes? en el confe, o sin la loca fascinación que le produce una simple ambulancia de juguete. Ha metido la pata en infinidad de ocasiones, sí, pero también la ha sacado con mucha gracia en otras tantas. No se sí debe ganar pero lo que está claro es que debe llegar a la final, porque nos guste o no, si ella está no cambiaremos de canal.

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